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Recuerda mis Olvidos, Olvida que no Recuerdo, Abrázame y Sonrío, porque Sonrío porque te Quiero

RespAlz, ayudar a los que ayudan

Ayudar a los que ayudan

"Nuestro cuerpo es un carro, el alma el conductor, los sentidos los corceles y la mente los mandos" (MAHABHARATA)
El 80% de los cuidadores que participan en los Grupos de Apoyo Psicológico Respalz, aseguran que esta actividad les ha ayudado a superar las conductas depresivas y a reducir el estrés y la ansiedad

RESPALZ es el programa de soporte emocional para cuidadores de enfermos de Alzheimer desarrollado mediante la puesta en marcha de Grupos de Respaldo Psicológico, en los que participan entre 10-15 cuidadores, dirigidos por un psicólogo experto.

Se basa en un modelo de atención psicológica que supone la intervención grupal directa con cuidadores de un enfermo de Alzheimer.

Se desarrolla a través de sesiones terapéuticas grupales que favorecen el soporte emocional del cuidador gracias a la transmisión de conceptos, procedimientos y actividades, cuyo aprendizaje contribuye a la mejora de su relación con el enfermo.

Conforme aumenta la conciencia de los cuidadores sobre la necesidad de cuidarse para cuidar, aumenta la necesidad de este programa.

Las sesiones terapéuticas incluirán las siguientes áreas:

− Cognitiva: rechazo de ideas, creencias y atribuciones erróneas. Afrontamiento y resolución de problemas, toma de decisiones.
− Psicoafectiva: manejo de sentimientos, ansiedad, depresión, estrés, culpa, etc...
− Interaccional: dinámica de grupo. Entrenamiento en habilidades sociales. Asertividad.
En la actualidad existen 3 grupos de cuidadores familiares de los que 2 son de cónyuges y uno es de hijos.

Se reúnen un lunes cada 15 días y están dirigidos por un psicólogo.

Este programa lleva en funcionamiento desde el 2001, gracias al apoyo económico del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, ha beneficiado a muchas entidades en diversas ciudades españolas, utilizando protocolos y criterios homogéneos, con un intercambio constante de experiencias y resultados, los cuales son satisfactorios, tanto para las familias como para los profesionales.

La actitud del cuidador en esta situación tiene un profundo efecto sobre la calidad de vida del enfermo y sobre la suya propia.

Fuente: Edición impresa de la revista Memori@ de la Fundación Alzheimer España y en la propia web de la FAE

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Una proteína tiene efectos protectores en Alzheimer

Descubren que una proteína tiene efectos protectores en Alzheimer

Investigadores del Instituto de Neurociencias de Castilla y León (Incyl) han hallado que la proteína albúmina es capaz de unirse a otra sustancia, el péptido beta-amiloide, e impedirle entrar en las neuronas, las células del sistema nervioso. La importancia de esta investigación experimental realizada en roedores reside en que el beta-amiloide está considerado como el principal factor que degrada las neuronas hasta provocar la degradación cognitiva y el resto de los síntomas propios del Alzhéimer.

"Al estudiar la proteína albúmina, hemos visto que es capaz de captar el beta-amiloide, una proteína que se produce en casos de Alzheimer y que se supone que causa la destrucción de las neuronas", explica José María Medina, científico del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular que es miembro del Incyl y que ha liderado el estudio. El beta-amiloide entra en la neurona provocando la producción de radicales libres, sustancias que en realidad se producen en toda la célula debido al oxígeno, pero que se pueden contrarrestar. Sin embargo, si por alguna razón los radicales libre no se destruyen convenientemente, atacan la estructura de la neurona hasta matarla.


Beta-amiloide en el interior de la célula (arriba derecha), que se queda en el exterior con albúmina (abajo derecha). La parte izquierda es un grupo de control. Imagen de 'Journal of Alzheimer's Disease'.


Esta publicación guarda relación con las investigaciones más avanzadas en neurodegeneración. De hecho, un grupo de la Universidad de Harvard ha publicado hace apenas tres meses que las neuronas fabrican beta-amiloide para luchar contra las infecciones.
A partir de esto, "la hipótesis más plausible es que las neuronas producen esta sustancia en mayor cantidad de la que pueden degradar cuando se ven afectadas, por ejemplo, por un ataque vírico o bacteriano", señala Medina.
Colaboración con la multinacional Grifols

Por otra parte, la publicación en Journal of Alzheimer's Disease ha permitido a este grupo iniciar una colaboración con la empresa catalana Grifols. Esta farmacéutica especializada en productos derivados del plasma o hemoderivados realiza ensayos clínicos con pacientes de alzhéimer en Cataluña y en Madrid, en un estudio que aún está en sus comienzos, pero que está dando resultados positivos. La técnica es la plasmaféresis, que consiste en extraer sangre del enfermo y devolverla pero sin el plasma, que se regenera rápidamente. "Ellos están viendo que cambiando el plasma a los enfermos les baja el beta-amiloide en sangre y que posiblemente así afecta menos a las neuronas", apunta el científico. "Lo que se está estudiando es si esto evita, palia o retrasa los daños cognitivos", agrega. Tras la publicación sobre la albúmina del equipo del Incyl, la multinacional española inició hace pocas semanas una colaboración con Salamanca, de manera que ahora el equipo de Medina está trabajando con albúmina de Grifols en ensayos con roedores.
Antes de esta investigación, ya se conocían otros efectos de la albúmina. Un hito fue hace una década cuando José María Medina publicó junto con Arantxa Tabernero un artículo en el que se demostraba que la albúmina inhibía la apoptosis neuronal, un sistema de suicidio que tienen las células. "Este sistema defiende, por ejemplo, de los virus, porque cuando la célula se da cuenta de que está invadida por un virus, decide suicidarse para que otras células no se vean afectadas. En todos estos procesos en los que se produce la muerte de una célula por apoptosis, la albúmina lo evita, pero es un mecanismo muy complicado para abordarlo desde el punto de vista terapéutico", señala el investigador.



Efectos de la albúmina


Asimismo, la albúmina produce ácido oleico, que es un factor neurotrófico, es decir, que favorece el crecimiento de las neuronas. Por lo tanto, esta proteína que habitualmente está presente en la sangre tiene, al menos, tres efectos: capta beta-amiloite, inhibe la apoptosis y produce un factor neurotrófico, como es el ácido oleico. Todo ello apunta hacia la protección de las células del sistema nervioso.
"Esperamos que algún día la albúmina se pueda usar clínicamente en ciertos procesos, como los traumáticos. De hecho, ya se está haciendo experimentalmente, puesto que un grupo de Nueva Orleáns (Estados Unidos) analiza el infarto cerebral y la recuperación con albúmina", indica Medina.
Con relación al Alzheimer, su posible aplicación no se puede considerar como un tratamiento definitivo, "pero es una esperanza", apunta el científico, para conseguir al menos retrasar los síntomas de la enfermedad. Con ello, "nos daríamos por satisfechos", asegura José María Medina, que firma el artículo en Journal of Alzheimer's Disease junto con Lourdes Vega, Ángel Arroyo y Arantxa Tabernero, todos miembros del Incyl.
Fuente: DiCYT

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Revelan los secretos genéticos de la longevidad humana


El artículo aparece publicado en la prestigiosa revista ‘Science

¿Llegaremos a cumplir 100 años? Científicos de la Universidad de Boston (EE UU) afirman que, en un futuro, será posible conocer las probabilidades de vivir una larga vida. Una serie de firmas genéticas, particularmente comunes en las personas centenarias, podrían ser la clave, factores ambientales y familiares al margen. Los resultados también pueden aplicarse en el estudio del envejecimiento.
Foto: Universidad de Boston.

Las firmas genéticas caracterizaron el 90% de las personas centenarias estudiadas.

Parece que, en un futuro, sabremos si estamos capacitados para vivir 100 años o más. Investigadores de la Universidad de Boston han descubierto una serie de firmas genéticas que son particularmente comunes en gente que vive 100 años o más, en comparación con el resto de la población. Los resultados también estudian la manera en que múltiples genes influyen en el envejecimiento.

"Mientras que el estilo de vida y los factores familiares y ambientales son fundamentales en el envejecimiento saludable, las variantes genéticas desempeñan un papel crítico y complejo en la excepcional longevidad humana", explican los autores de este estudio, liderado por Paola Sebastiani y publicado hoy en la revista Science.

Los científicos escanearon los genomas de más de 1.000 personas centenarias y un número similar de controles, e identificaron los marcadores genéticos más diferentes con el resto de individuos seleccionados al azar. Después, los autores desarrollaron un modelo que mide la probabilidad de que una persona alcance una longevidad excepcional con un 77% de precisión.

Los investigadores también desglosaron las predicciones genéticas en 19 grupos característicos (o firmas) que se correlacionan con diferentes longitudes de vida más allá de los 100 años de edad, y con patrones diferentes de enfermedades relacionadas como demencia, hipertensión y enfermedad cardiovascular. Estas firmas caracterizaron el 90% de las personas centenarias estudiadas.

En particular, el equipo encontró que el 45% de los personas con más edad – a partir de los 110 años - tenía una firma genética con la mayor proporción de variantes genéticas de la longevidad.

"Estudios futuros de estas firmas genéticas podrían ser aplicados a otros rasgos complejos genéticos, incluyendo la enfermedad de Alzheimer, el párkinson, la enfermedad cardiovascular y la diabetes", señala Sebastiani.

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Referencia bibliográfica: P. Sebastiani; N. Solovieff; S.W. Hartley; A. Puca; E. Melista; S. Andersen; D.A. Dworkis; J.B. Wilk; R.H. Meyers; M.H. Steinberg; M. Montano; C.T. Baldwin; T.T. Perls; S. Andersen; M.H. Steinberg; C.T. Baldwin."Genetic Signatures of Exceptional Longevity in Humans". Science, 1 de Julio de 2010.

Fuente: SINC

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Vitamina E y pacientes de Alzheimer


La ingesta de vitamina E puede ayudar a los pacientes de Alzheimer a prolongar su esperanza de vida, según afirma un estudio que se presenta esta semana en el Encuentro Anual de la Academia Americana de Neurología en Chicago. La investigación consistió en hacer un seguimiento de 847 enfermos de Alzheimer durante una media de cinco años. Un 60% del grupo tomó vitamina E junto con un medicamento para el Alzheimer (un inhibidor de colinesterasa); menos del 10% del grupo tomó sólo vitamina E y alrededor de un 15% no tomó vitamina. El estudio halló que las personas que tomaban vitamina E tenían un 26% menos de posibilidades de morir que quienes no la tomaban, aunque el efecto fue superior en quienes combinaron la vitamina con el medicamento.

Aunque los investigadores afirman que todavía queda mucho por investigar en esta dirección, destacaron que se trata de un hallazgo importante. En estudios anteriores se ha demostrado que la vitamina E ayuda a demorar la progresión del Alzheimer en casos no muy severos, pero ahora se ha descubierto que ésta también sirve para alargar la esperanza de vida. La vitamina E se encuentra en vegetales de hoja verde como el brócoli, en los frutos secos y en algunos aceites vegetales. Aun así, la dosis de vitamina E que ingirieron los pacientes del estudio fue muy superior a la cantidad que normalmente se recomienda a la población en general.

Fuente:SINC/Tomás Peñalver

No funciona siempre de la misma manera

Descubren que el cerebro no funciona siempre de la misma manera
Jano.es

La actividad cerebral varía a causa de determinadas perturbaciones o 'ruidos' que se producen constantemente, según un estudio.

Investigadores del University College London (UCL), en Reino Unido, han demostrado que los circuitos del cerebro no funcionan siempre igual, sino que su actividad varía a causa de determinadas perturbaciones o 'ruidos' que se producen constantemente.

El descubrimiento se publicó ayer en Nature.

Una hipótesis que se ha mantenido durante mucho tiempo defiende que los circuitos cerebrales son fiables y que la gran variabilidad que parece existir se debe a que el cerebro se ocupa de muchas tareas a la vez, afectando unas a otras.

Precisamente, esta es la posibilidad que han investigado los científicos del UCL, un equipo que ha contado con la colaboración del Instituto Wolfson de Investigación Biomédica y el teórico de la Unidad Gatsby de Neurociencia Computacional Peter Latham.

En concreto, su idea fue introducir una pequeña perturbación en el cerebro y observaron qué sucedía con la actividad en ese circuito, es decir, si esta perturbación crecía y tenía consecuencias, afectando al resto del cerebro, o se extinguía de forma inmediata.

Resultó tener una enorme consecuencia. La perturbación fue sólo un ‘pinchazo' extra o impulso nervioso, introducido por una única neurona en el cerebro de una rata. Este 'pinchazo' extra causó cerca de 30 nuevos 'pinchazos' extra en las neuronas cercanas, la mayoría de las cuales causaron otros 30 'pinchazos' extra, en un proceso que continuó repitiéndose.

Esta reacción podría no parecer relevante, dado que el cerebro produce millones de 'pinchazos' cada segundo. Sin embargo, los investigadores estimaron que, al final, un sólo 'pinchazo' extra afectó a millones de neuronas en el cerebro.

"Ruido" cerebral

Según el principal autor de este trabajo, el doctor Mickey London, del Instituto Wolfson de Investigación Biomédica de la UCL, "este resultado indica que la variabilidad que vemos en el cerebro puede deberse, en realidad, a un ruido (perturbación) y representa una característica fundamental del funcionamiento normal del cerebro".
Esta rápida propagación de los 'pinchazos' significa que el cerebro es extremadamente 'ruidoso', mucho más que los ordenadores, con los que se les suele comparar. No obstante, el cerebro puede realizar tareas muy complicadas con gran rapidez y precisión, mucho más rápidamente y con mayor precisión que el ordenador más potente jamás construido hasta ahora, y puede que también en el futuro.
Los investigadores del UCL sugieren que, para que el cerebro pueda funcionar bien incluso con altos niveles de ruido, debe usar una estrategia basada en frecuencias o 'rate codes'. En una frecuencia, las neuronas consideran la actividad de un conjunto de neuronas e ignoran la variabilidad individual, o ruido, producido por alguna de ellas.
Así, ahora se sabe que el cerebro es realmente ruidoso. Sin embargo, todavía se desconoce el por qué. Los investigadores del UCL sugieren que podría tratarse del precio que paga el cerebro por su alta conectividad entre neuronas, ya que cada neurona se conecta con cerca de otras 10.000, dando como resultado unos ocho kilómetros de 'cableado' dentro del cerebro humano.
Posiblemente, esta alta conectividad es al menos en parte responsable del poder computacional del cerebro. Sin embargo, como demostraron estos investigadores, cuanto mayor es la conectividad del cerebro, más ruidoso es. Así, a pesar de que el ruido puede no ser una característica útil es, al menos, producida por un rasgo útil.

Fuente

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